Evolución de la cerrajería a través del tiempo

wpid-cerrajero.pngLa primera cerradura conocida, con su respectiva llave, se descubrió en las ruinas de Nínive, la capital del antiguo reino de Asiria, en el Medio Oriente y se estima que tiene unos 5000 años de antigüedad.

Existen evidencias indirectas que indican que los chinos usaban cerraduras y candados tan temprano como hace 4000 años.

Por otra parte se han encontrado cerraduras conservadas en tumbas egipcias y también representadas en frescos en las paredes de dichas tumbas, algunas de las cuales no han sobrevivido debido a la acción del tiempo y los numerosos saqueadores de tumbas durante los siglos.

Más cercano en el tiempo, pero igual en la antigüedad, los romanos ricos solían usar el equivalente de una caja fuerte con su respectiva cerradura para conservar los documentos importantes y algunas de sus más valiosas posesiones.

La llaves de dichas cajas solían tener forma de anillo, lo cual tenía como ventaja el estar siempre a mano para abrir la cerradura y además mostraba al poseedor como un individuo con suficiente riqueza como para necesitar mantenerla a salvo, es decir un símbolo de estatus.

Todas estas cerraduras estaban construidas con materiales como la madera, el hueso, y combinadas en algunos casos con pequeñas piezas metálicas.

Las primeras cerraduras construidas totalmente de metal aparecen alrededor del año 900 D.C. y se atribuye a la habilidad adquirida por los herreros ingleses en la producción de piezas metálicas precisas.

El camino hacia la cerradura moderna

La revolución industrial en el norte de Europa, a finales del siglo XVIII, y la creciente precisión en la producción de componentes permitió no solo aumentar la complejidad de las cerraduras, sino hacerlas más accesibles a los más diversos usos.

Existieron numerosos modelos de cerraduras mejoradas durante las primeras décadas del siglo XIX, como el diseño del británico Jeremiah Chubb, que además indicaba el número de veces que la cerradura había sido abierta, una característica adicional de seguridad.

El propio Jeremiah Chubb junto con su hermano Charles fueron de los más prolíficos inventores de mecanismos de cerrojo, e incluso incursionaron en la fabricación de cajas fuertes.

Pero la supremacía de los británicos en el diseño y fabricación de cerrojos estaba a punto de terminar. Durante la Gran Exposición de 1951 el cerrajero americano Alfred Charles Hobbs logró vulnerar las mejores cerraduras británicas y obligó a mejorarlas.

La reputación y fama obtenida por su proeza lo posicionó como uno de los fabricantes de cerrojos más populares de la segunda mitad del siglo XIX.

En 1861, Linus Yale Jr. se inspiró en la cerradura diseñada en 1840 por su padre, inventando y patentando una llave plana pequeña con bordes dentados que activaba unos pasadores de distintas longitudes dentro de la propia cerradura.

Éste diseño es el directo antecesor de la mayoría de las cerraduras que usamos en nuestras casas y automóviles.

A pesar de los refinamientos y el auge de la electrónica que amenaza con desplazar a la llave física, podemos estar seguros que aún les queda mucho tiempo que pasar en nuestros bolsillos.

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